Luis Henry Molina: “Hay discusiones que el país no quiere tener”

  • El presidente de la SCJ habló con Diario Libre sobre la reforma del sistema penitenciario y otros temas

En abril, Luis Henry Molina cumplirá los tres primeros años como presidente de la Suprema Corte de Justicia, de un periodo de 7 años. Con un personal de 7,000 miembros, el Poder Judicial atraviesa bajo su mando una pandemia que le ha obligado a reinventarse para no paralizar uno de los estamentos esenciales de un Estado de Derecho.

¿Le gusta el cargo?

“Lo disfruto muchísimo porque cuando uno tiene ilusión todas las mañanas de levantarse… Yo realmente creo que con lo que estoy haciendo estoy contribuyendo a mi país, de verdad que me lo creo. Me creo además que voy a dejar una mejor justicia. Yo tengo un propósito en mi vida.“

Luis Henry Molina, presidente de la Suprema Corte de Justicia

De la misma edad que el presidente de la República, 54 años,  resume así su relación: “Él es el presidente de la República y yo soy el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Es una relación de respeto, de colaboración de Estado. Sabemos que lo que le vamos a dar al país es institucionalidad. Yo no lo conocía antes de ser presidente de la Suprema, nunca me había sentado hablar con él y cuando conversamos por primera vez lo teníamos claro los dos. Yo entiendo que el presidente de la Suprema tiene que cumplir con la Constitución y las leyes más que cualquier otro ciudadano. El llegó y yo llegué. Yo quiero lo mejor para mi país y yo sé que él lo quiere también.”

Uno de los temas que han surgido este año es la posición del Presidente sobre su capacidad de influir en el nombramiento del Procurador. ¿Qué opina usted?

«Existe una Constitución. Es una facultad del presidente de la República y cada vez que un presidente ejerce su facultad entiendo que lo está haciendo con la idoneidad y la competencia requerida».

No tan fluida ha sido la relación del presidente de la Suprema con el Colegio de Abogados, con el que ha sostenido fuertes diferencias sobre el proceso de virtualidad en el sistema de Justicia que impulsó en estos meses y que ha terminado en los tribunales, con una sentencia del Tribunal Constitucional que no le ha sido favorable. Por primera vez, el Poder Judicial ha ejercido su derecho legislativo y ha introducido en el Congreso un proyecto de ley de uso de medios digitales en los trámites del poder judicial.

¿Qué valor le da a que por primera vez el Poder Judicial haya ejercido una iniciativa legislativa?

Que no es fácil, porque los poderes judiciales no están diseñados para hacer lobby en un congreso.

Parecería buena señal que los jueces “no sepan hacer lobby” en el Congreso…

Es buena señal, pero en todos los congresos del mundo hay que hacer lobby porque si no, no se aprueban los proyectos. Fíjese en lo siguiente, en el caso de Uruguay, Costa Rica la decisión de la virtualidad la tomó el pleno de la corte de justicia. Ahora yo soy muy respetuoso, en Chile y Argentina lo tomó una ley y nosotros la tendremos con una ley.

¿Y con qué actitud tomó el Congreso esta iniciativa?

Muy abierto, ellos están en la actitud de hacerlo. Nos dieron 90 días para hacer una ley y someterla al Congreso. Y hay una realidad, una pandemia. La gente está pidiendo a gritos que hagamos todo, pero no podemos violar una sentencia del Constitucional y es la única sentencia en el mundo. No hay ninguna que haya echado para atrás procesos virtuales.

¿Cómo ha vivido esté enfrentamiento con el Colegio?

Mire, le voy a ser franco. Cuándo comenzó la pandemia la primera reunión que tuve fue con el presidente del Colegio de Abogados, Surún, y le dije: “Doctor, es imposible mantener esto como está.“ ¿Y usted sabe quién fue el mayor entusiasta?

El presidente del Colegio de Abogados, asumo..

Así es. Y le expliqué… “hemos tenido que irnos adaptando pero vamos a tener que acelerar los procesos.” Y él estuvo de acuerdo.

¿Y en el camino que pasó?

Lo que pasa es normal, se entiende. Son muchos cambios. Hacer todos estos cambios significa que tenemos que cambiar la forma de trabajo interno y la forma de transparentar lo que hacemos. Hoy en día podemos saber lo que hace cada quien. Yo pienso que la gente tiene temor. Parte del trabajo es tener la madurez de tener paciencia a la gente, acompañarlos porque no solamente estamos en una pandemia en el punto de vista de la salud física sino que es una pandemia social. Además uno lo está viendo… todo el tema de paciencia y de la salud mental de la gente..

 

«»Una de las competencias blandas importantes de hoy es poder adaptarse porque el mundo no es igual que como lo veíamos «Luis Henry MolinaPresidente de la Suprema Corte de Justicia

 

¿El problema es “el juicio oral, público y contradictorio“?

Simple y llanamente el Tribunal Constitucional tomó una decisión y este es un Estado social y democrático. El Poder Judicial entiende que tiene que cumplir esa decisión, porque eso es obligación constitucional. El pleno sometió un proyecto de ley de uso de medios digitales en los trámites del Poder Judicial y eso está en manos del Congreso. Tenemos que acostumbrarnos a que hay una decisión del Constitucional y que el órgano competente ahora es el Congreso, que tendrá que tomar una decisión y apoyaremos todo lo que decida.

En la pandemia con todos los medios digitales y electrónicos logramos poner al día la Suprema, y eso mejoró significativamente. Hasta que llegó la sentencia del Constitucional, todas las sentencias se firmaban electrónicamente, ¿usted ha visto alguna institución del Estado donde todo se hiciera electrónicamente? Ahora es un retroceso y el Congreso debe decir cuánto tiempo vamos a vivir en ese retroceso.

De los tres poderes, ¿el Judicial es la Cenicienta?

¿Qué es el Poder Judicial? El Poder Judicial es cada juez que debe tomar una decisión. Al momento de tomar una decisión debe mirar la Constitución, las leyes, los hechos y en función de ello toma una decisión. La toma cada juez con la independencia que debe tomarla, con la capacidad que tiene, con la formación que tiene. Y la ciudadanía quiere que tomen una decisión de manera rápida. Yo diría que lo que le puede dar mayor credibilidad a la Justicia es que las decisiones las tome cada juez con responsabilidad o con capacidad, de manera oportuna y eso viene desde Séneca. No lo inventé yo. Séneca decía que una justicia tardía no era justicia.

 

«La única medida no puede ser privación de la libertad. El sistema tiene que planteárselo y esto es una discusión que tiene que tener en la sociedad»

 

Entiendo que uno de sus grandes empeños ha sido “desatascar“ la salas de la Suprema.

Mi gran empeño es que la cosa funcione. Cuando llegué aquí, con todos mis compañeros, habían casos de 1980. Hoy en día en la Suprema Corte de Justicia, la segunda sala, la tercera sala, la sala reunida, el pleno, no tienen un solo caso de antes de 2019. A la primera sala, que es la que más casos tenía, sólo le quedan 800 casos anteriores a 2019.

¿Cuál es la receta?

Muy sencillo, la Suprema decidió tener una disciplina jurisdiccional y decidió organizarse. Por supuesto, la tecnología ayuda muchísimo, no es lo mismo tener que ir con un carrito a 16 despachos a firmar un expediente que firmarlo con una firma electrónica. Tampoco es lo mismo que cada juez tenga una fotocopia del expediente estando el expediente accesible electrónicamente. Además ya no hay caja negra, todos los expedientes están en una base de datos que se puede ver simultáneamente.

¿Los abogados están preparados?

Lo que pasa es que nosotros tenemos que pensar en la Justicia, que le conviene al país. Al país no le conviene una justicia lenta, una justicia que no se sepa cuándo se termine un caso. Como servicio público, debemos garantizar que se pueda brindar ese servicio de la manera más eficiente y eficaz posible. Hay que preparar a todo el mundo y al que no está preparado hay que ayudarlo a que se prepare. Eso no es malo, eso es bueno. Una de las competencias blandas importantes de hoy es poder adaptarse porque el mundo no es igual que como lo veíamos. ¿Qué ventaja es que el 88 % de las personas que vienen en los tribunales lo hagan a depositar papeles si no hay necesidad de venir a depositar papeles?

Usted insiste en el procedimiento y los abogados insisten en que los juicios no pueden ser virtuales.

En Chile, Uruguay, Costa Rica los juicios son 100 % virtuales, hay gente que quiere y hay gente que no quiere, pero no hay que obligar a nadie. La riqueza de la vida está en lo que tú puedas escoger. ¿Lo importante es que el juez tome una decisión o que se deposite un papel físicamente? Es un tema de conservadores versus personas de este momento. Y yo tengo que respetar el criterio que pueda tener un órgano Constitucional de decir en vez de usted poder hacer su trámite desde su oficina usted debe de ir físicamente a un tribunal, yo lo respeto. Ahora, como ese órgano constitucionalmente me ha dicho que esto tiene que ser materia de ley, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de manera unánime depositó ante el Congreso Nacional un proyecto de ley que le dice a la gente “si usted quiere hacerlo virtual se hace virtual, si lo quiere hacer presencial se hace presencial“ y ¿cuál es el problema?

Hay discusiones que el país no quiere tener.

¿Por ejemplo?

El país necesita una política criminal. Ahora, una política criminal va de la mano con las demás políticas del Estado.  ¿Quiénes definen el Estado moderno de la política? Los ejecutivos. ¿Es una política criminal los accidentes de tránsito o es una política de salud? Si nosotros logramos evitar los accidentes de tránsito, ¿eso no incide en la política criminal? Entonces ¿qué es lo que queda en ese caso para la política criminal? Pura y simplemente el que violó todo eso. Pero el consumidor de sustancias tóxicas ¿es un criminal o un adicto? Porque lo tratamos como un criminal. El país tiene que tener esta discusión. ¿Que pasa si los tribunales están llenos de esos casos?

La pregunta es la siguiente ¿Por qué en un momento dado, si tenemos un sistema acusatorio como el que tenemos, con todo el proceso que hemos implementado… ¿por qué un órgano estatal de la defensa pública no se puede estandarizar como pasa en todos los países y en el 80 % de los casos se llega un acuerdo? ¿Por qué tiene que montarse un juicio? Eso existe en el resto del mundo, pero nosotros como isla debemos empezar a entender que el mundo no termine en el malecón sino que  empieza en el malecón.

Yo le planteo lo siguiente ¿Qué tiene que hacer un Ministerio Público? Persecución. ¿Qué hace un ministerio público manejando cárceles?

La transformación que usted propone es un paso muy grande.

Son objetivos distintos. En  un sistema de administración de justicia tiene que haber un ente persecutor con toda la capacidad técnica y todo el apoyo para que persiga. También tiene que haber un ente que garantice los derechos de las personas, que es la defensa pública, ya sea pública o privada y tiene que haber un tercero imparcial. La única medida no puede ser privación de la libertad. El sistema tiene que planteárselo y esto es una discusión que tiene que tener en la sociedad.

 

«El abogado tiene que entender que gana más con una justicia rápida y que resuelva»

 

En el caso concreto del tema penitenciario ¿Cuál sería su propuesta?

Que la sociedad discuta sobre el sistema penitenciario que quiere y quién debe manejarlo. El lugar de discusión de esto es el Congreso pero antes de que llegue ahí debe haber una discusión técnica cualificada que permita generar una propuesta que se discuta en la sociedad. Las ciencias penales, el sistema penitenciario, los sistemas de justicia restaurativa existen… pero la República Dominicana no los está mirando.

La Escuela de la Judicatura

Hubo un momento muy renovador cuando se creó la Escuela de la Judicatura, ¿usted cree que se ha estancado ese impulso?

 

Yo creo que es un péndulo y en este momento el péndulo se debe devolver para coger más impulso y arrancar. Hay temas pendientes, como la judicialización de proceso, simplificación, transparencia de los procesos. ¿Por qué la oficina del Juez tiene que ser una caja negra? No, ahí tiene que saberse cuántos casos entran y cuántos salen, además todos los documentos o pruebas que sustentan eso y las partes deben de saber que un proceso tiene un inicio y un término en tiempo.

¿Ese es el gran problema de la Justicia dominicana?

Es que se utiliza la Justicia para retardar soluciones a problemas que la sociedad requiere. Nosotros tenemos que lograr que la Justicia actúe a tiempo con calidad y que sea creíble para todos.  El abogado tiene que entender que gana más con una justicia rápida y que resuelva porque además va a haber más gente ejerciendo ante la Justicia.

¿Cuál es su opinión de la actual Escuela?

La Escuela ahora se va a transformar completamente porque no solo la Escuela… es el sistema educativo universitario el que tiene que cambiar completamente. La presencialidad tiene que ser una experiencia transformadora y lo que yo puedo aprender desde la virtualidad no es lo mismo que lo que puede darme la experiencia presencial. Ir al aula y tener una experiencia de aprendizaje debe ser extraordinario, por eso la escuela se está reinventando. Este año va a lanzar su programa de aspirantes distinto. La Escuela de la Judicatura, antes de todas las universidades del país, tenía plataforma virtual y hacía e-learning desde aquella época. Ahora tenemos elementos que no teníamos antes como las videoconferencias que nos va a permitir que el mejor profesor de ética esté presente en el aula, o que el mejor profesor de procesal penal, no importa dónde esté, imparta clase.  Ahora el estudiante tiene que saber investigar, saber comparar, tiene que ir a lo que Paolo Frayre decía de dividir la realidad y contactarla. Ese proceso de ver y actuar,   todo eso tiene que darse un proceso formativo. Lo que yo creo que está pasando es que son tantos cambios que la gente está aturdida.

También las víctimas necesitan una defensoría pública.

Tenemos que tener quien acompañe la víctima y quien acompañe a quien se le quiere romper su presunción de inocencia. El sistema tiene que darnos a las dos cosas. El sistema tiene que permitir que el Ministerio Público tenga un sistema de defensoría de víctimas importante y no tiene la estructura necesaria porque el Ministerio Público es una gran organización que requiera una gestión y esa capacidad de gestión requiere equipos que su vez requieren profesionalización. Todo eso se ha ido dando en el tiempo, pero eso no es estático, porque además, en la medida que la gente va exigiendo sus derechos, va pidiendo más derechos y es normal.

La Procuraduría está muy activa con casos de corrupción. ¿Influye la política en el íntimo convencimiento del juez?

Fui director de la Escuela de la Judicatura por 12 años, en un momento en el país se hicieron cambios y todavía no se ha  aquilatado todo lo profundo que fueron. Nosotros pasamos de tener una justicia elegida por los senadores cada cuatro años a tener un cuerpo profesionalizado. Ese es el gran salto que es lo que le da independencia a la Justicia. La Justicia es independiente, cada juez es independiente y cada juez tiene que tomar su decisión. Si usted no está de acuerdo con esa decisión tiene los recursos.

¿Cuál es a su juicio a la calidad de los jueces dominicanos?

La calidad en comparación con los distintos sectores de la sociedad dominicana es alta. Primero tiene que graduarse de abogado, segundo pasa por un concurso público de antecedentes y oposición, tercero van dos años a la Escuela de la Judicatura, cuarto la gran mayoría después de que salen de la escuela hace maestría. Son niveles de privilegios de término formativo que no lo tiene todo el mundo.

¿Y por qué en tantos casos complicados aparece un juez interino?

Por un tema de gestión de la organización, no es intencional. Aquí hay cosas que han ido cambiando, antes se preveía solamente que podía sustituir a un juez de primera instancia un juez de paz, bueno pues resulta que si tenemos varios jueces de primera instancia que puede sustituir a ese mismo juez ¿por qué no lo puede hacer como pasa en todas partes del mundo? Pero aquí sólo se veía la sustitución vertical, y puede ser sustitución horizontal. Es un tema de gestión. Yo le voy a plantear lo siguiente, en el momento en que se apruebe la ley de uso de medios digitales ¿qué impide que un juez que esté Pedernales pueda conocer un caso aquí si está autorizado?

 

«A ver, vamos a ser responsables, ¿de dónde vamos a sacar más dinero ahora nosotros? Sí tenemos que ser más eficientes, por eso el tema de la virtualidad»

 

La política

¿Le molesta que lo tachen de muy afín a un partido?

No, porque yo tuve militancia política. No me molesta. Igual como la tuvo Luis Paulino Mora que fue presidente de la suprema corte de justicia de Costa Rica y ¿alguien se atreve a decir que Luis Paulino Mora era un hombre de uno u otro partido? O como la tuvo el presidente de la suprema corte de Puerto Rico. Cuando uno llega a presidente de la Suprema uno tiene una responsabilidad primero con uno mismo, segundo con su país y tercero con su familia. A mí nadie me diga lo que tengo que hacer. Yo sé lo que tengo que hacer, además yo tengo más años de mi vida en la justicia que en la militancia política.

¿Sigue con interés la situación de su formación política?

Es que yo me formé para ser servidor público. Desde niño a mi me interesaba el servicio público porque mi casa es casa de servidores públicos. Mi papá era servidor público, venía del mundo sindical. La política para mí es buena, quienes quieren satanizar la política están cometiendo un error. Yo creo que hace falta más política. Ahora, no confundamos una decisión por un interés político particular en términos partidarios a una decisión política.

En este momento yo tengo una función de Estado y como función de Estado tengo que comportarme. Cuando el presidente de la República viene y se siente el 7 de enero a presidir la audiencia del día del Poder Judicial es el jefe del Estado que está sentado ahí, no importa en el partido político que esté. Cuando yo estoy dirigiéndome al país me estoy dirigiendo como Presidente de la Suprema, en el respeto que eso significa, con la investidura que eso significa. Cuando a mí me ha tocado tomar decisiones desde el punto de vista jurisdiccional las tomo, pero yo nunca le he a dicho un juez lo que tiene que decir, ni cuando era director de la Escuela, ni se lo voy a decir ahora.

¿Cuál sería el objetivo para el año que viene?

Que la justicia sea rápida, pronta, cumplida. Es lo que estoy haciendo todos los días, para lo que me levanto todos los días con entusiasmo. Me encanta hablar de esto, me encanta hacer la gran diferencia porque yo no sólo hablo sino también hago la gran diferencia. Nadie trabaja más que yo en el Poder Judicial, yo trabajo 16 horas diarias y no me pesa.

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