Reinas del Caribe vencen a Puerto Rico y ganan grupo


REINAS-VOLI-LJNL-300x169SANTO DOMINGO – Las “Reinas del Caribe” ofrecieron una satisfacción monumental a su público, rendido de hinojos, al propinar una anhelada barrida 3-0 (25-22, 25-20, 25-23) a su gran rival del Caribe, Puerto Rico, para ganar el Grupo A de la XV Copa Panamericana de Voleibol, en un palacio Ricardo “Gioriver” Arias lleno a plena capacidad.

Al arrancarle el invicto a las boricuas, que era el único equipo que no había perdido un set, la selección de la República Dominicana se gana un puesto directo a semifinal por ganar invicto (5-0) su sector. Puerto Rico tiene que ir a semifinales, a jugar contra Argentina, tercer lugar del Grupo B.

Bráyelin Martínez fue la mejor anotadora con 17, pero Gina Mambrú fue la soberana de la noche y anexó 14 puntos, Bethania De la Cruz 10, Annerys Vargas ocho y Lisvel Eve cinco.  Stephanie Enright  y la estelar Karina Ocasio emparejaron con 15 para Puerto Rico, Aurea Cruz ocho.

Las mejores credenciales de inicio las presentó Puerto Rico con ataque, bloqueo y mejor defensa para dominar el primer tiempo técnico 8-3, con el performance de Ocasio, Enright, Morales y Cruz.

Con el apoyo del público y la ayuda de los errores en el saque, las locales elevaron su juego con Annerys Vargas, Gina Mambrú, Bráyelin Martínez en la frontal y arribaron al segundo técnico arriba 16-14.

Con la llegada de Bathania y Annerys al frente, más la reina de la defensa en el piso, Brenda Castillo, siguieron arriba, pero las boricuas realizaron una gran defensa que las ayudó a mantenerse cerca. Con el séptimo servicio deficiente (largo) de las foráneas, las dominicanas completaron el set 25-22.

Un set de Mambrú

El segundo set fue ceñido en sus primeras instancias, pero con un ataque por Gina desde la posición opuesto, más un intento boricua de hacer hoyito que quedó en la red, Dominicana llegó 8-5 a la primera parada técnica. La consistencia en el ataque permitió a las criollas alejarse 13-9, pero el buen oficio de la isla vecina la ayudó a igualarse a 15, antes de que Ocasio no pudiera repeler una disputa sobre red y las locales lograron el segundo técnico por la mínima.

Con el parcial igualado a 17, un concierto de cinco remates por Gina por el lado opuesto, inclinó la balanza y la propia Mambrú remató otro soberbio por el centro, que puso final a una batalla de altos quilates por el punto que selló el parcial por 25-20.

En el tercer cruce, las puertorriqueñas retornaron como si nada hubiese pasado y ante unas frías locales, se adelantó 7-3. El público sacó a las suyas del marasmo, antes de que el tiempo técnico finalizara 8-6.

Con Bráyelin atacando por la salida y un ataque largo del contrario, pronto la ventaja cambió 10-8. Las foráneas reaccionaron y se acercaron 12-13, pero un misil de Bethania desde la salida adelantó al choque 16-13.

Abajo 13-18, las puertorriqueñas se recompusieron y con par de servicios y posterior remate Enright y buena defensa sobre la red, dieron alcance a los 20, 21, 22 y los 23. Pero un enésimo saque largo, esta vez por Karina Ocasio y un remate espectacular por el centro de Bethania, sentenció la partida 25-23.

Un 3-0 soñado ante un gran rival, de defensa grandiosa y valentía sin igual como el equipo borinqueño, que no atemorizó, a pesar del desborde del público que rindió toda su pleitesía a sus “Reinas del Caribe”.

Gina Mambrú, opuesta de RD

La poderosa rematadora Gina Mambrú dijo que a pesar del lento inicio del equipo dominicano en su enfrentamiento contra Puerto Rico en ningún momento pensó que el juego estaba perdido.

“Hicimos los ajustes. Es un conjunto de fortaleza mental e hicimos un pacto de grupo porque teníamos que jugar como equipo y así lo hicimos”, comentó Mambrú.

Marcos Kwiek, entrenador dominicano

”Fue un partido muy reñido aunque el marcador fue 3-0. Tuvimos que emplearnos a fondo porque en el inicio tuvimos algunas dificultades”, comentó el seleccionador nacional Marcos Kwiek después que sus dirigidas se impusieron ante sus archirrivales de Puerto Rico.

Kwiek indicó que el equipo logró los puntos claves y pudo manejar la presión en los momentos apremiantes.

“Controlamos los errores tontos. Entendíamos que no podíamos regalar puntos, teníamos que hacerlas trabajar para que consiguieran sus puntos”, comentó Kwiek.