Noemí es la tercera mujer agredida en un Juzgado de Paz; una fue asesinada


Santo Domingo. Si la casa no es lugar seguro para las víctimas de violencia intrafamiliar, los Juzgado de Paz tampoco,

Carolina Cecilia Rijo fue asesinada en el parqueo del Juzgado de Paz

pues en estos se han producido feminicidio y agresiones graves contra mujeres que denuncian maltrato y que demandan manutención para sus hijos.

Este miércoles Tania Herminia Noesí, de 33 años, fue atacada a puñaladas por su expareja, Miguel Ángel Valerio, de 43, en el Juzgado de Paz del municipio de Esperanza, de la provincia Valverde, con quien lleva una litis por la manutención de dos hijos.

Noesí se debate entre la vida y la muerte, y su caso refresca el ocurrido aquella mañana del día 5 de enero de 2016, cuando  un sargento de la Armada asesinó a tiros a su expareja en pleno Juzgado de Paz  de la Primera Circunscripción del Ensanche Ozama, en Santo Domingo Este. El reclamo era el mismo, Carolina Cecilia Rijo solo fue al tribunal para que se le fijara una pensión alimentaria para el hijo de ambos.

En el parqueo del tribunal, Joaquín Soto Trinidad la arremetió a tiros contra Carolina y los disparos también alcanzaron a su hermana, Ingrid Berenice de la Cruz, quien la acompañaba.

Aunque el agresor llamó a su víctima a “conversar” al parqueo, le dijo a una persona que lo acompañó que se fuera del lugar porque iba a matarla, según narraron los testigos del hecho.

Los custoridias del tribunal no ofrecieron protección previa a la dama y su actuación fue luego de la tragedia, cuando persiguieron al agresor y lo capturaron  a dos cuadras del lugar.

Otra agresión en juzgado de paz

El 14 de marzo de 2016, una mujer fue herida con arma blanca por otra, en el  Juzgado de Paz de Barahona. Yosiris Pérez, de 32 años fue atacada por otra mujer, cuya identidad no figura en los reportes de prensa de la fecha, porque la victima supuestamente tenía una relación sentimental con la expareja de la agresora.

Ambos fueron al Juzgado de Paz en un proceso de conciliación, pero el tribunal se convirtió en escenario de agresión física.