La arrogancia y la depresión: antesala del fracaso


Por. Lic. Ulises Guevara

Acostumbro siempre a definir lo que escribo para que nuestros amigos tengan mayor facilidad de interpretarme. De esa forma tengo que decir que la arrogancia es una actitud negativa exhibida por un individuo que tiene cierto nivel político, social y económico; la misma siempre es acompañada de la altanería y la soberbia.

Mientras que la depresión  es un síndrome caracterizado por una tristeza profunda, motivada  por la inhibición de las funciones psíquicas. ¿El porqué de estos conceptos? , simple, es que cada uno de ellos te llevan a la desgracia.

La arrogancia crea apatía, rechazo, intolerancia; y la persona que la ejerce termina siendo un muerto en vida; mientras que la depresión; mientras que la depresión constituye lo mismo de manera distinta: pero es oportuno señalar que el arrogante también puede llegar fácilmente a la depresión porque al final su única compañía es la soledad…
El ser humano arrogante posee muy pocos amigos y quienes están a su alrededor muchas veces lo hacen por el rol político,  social y económico que éste ostenta; sin embargo, desde el mismo momento que todo se pierde, ese individuo va a sentir la soledad. Mientras que el hombre humilde tiene amigos y su entorno social a su favor todos los tiempos.
El hombre sencillo es capaz de conservar sus amigos de siempre es menos proclive a la depresión, por una simple razón. Primero vive conforme Dios y consigo mismo; siempre tiene armonio con su entorno social, y segundo: es sincero, no practica la doble moral, pero tampoco coloca las posiciones y el dinero por encima de su persona, o sea, éste siempre suele verse por encima de cualquier posición que ostente.
El hombre arrogante se siente importante por la posición que ocupa no por lo que él es o puede ser, por eso cuando ya no ostenta esa posiciones suele ser uno más del montón.
El hombre humilde no extraña las posiciones que ha ocupado, porque nunca cambió en su entorno social ni olvidó sus raíces, sino que siempre se mantuvo por encima de cualquier posición que ocupó. El arrogante las extrañas porque solo se siente siendo importante cuando de una u otra forma tiene “don de mando”.
Ralph Waldo Emerson dijo:” “Los hombres grandes son aquellos que sienten que lo espiritual es más poderoso que cualquier fuerza material, y que son las ideas las que rigen el mundo”.
Yo  agrego que como a los arrogantes  no tienen idea, no pueden regir o dirigir el mundo; y si éstos supieran la felicidad y la paz que da ser humilde  aunque sea por negocio lo fuera.
Hasta la próxima, si Dios y ustedes me lo permiten.