Delitos de alta tecnología

Delitos de alta tecnología

La adulteración del código IMEI de celulares para venderlos y activarlos supone una capacidad técnicafraude avanzada, y eventualmente la complicidad de gente infiltrada en servicios telefónicos. A menos que haya todo un concierto técnico en estas operaciones, no debería ser posible la activación de un celular cuyas codificaciones de fábrica hayan sido modificadas, y por esta razón entendemos que los investigadores de delitos de alta tecnología tienen todavía mucho trabajo que hacer en torno al caso de una banda capturada recientemente y dedicada a estas operaciones.

Por lo pronto, el desmantelamiento de una banda debe mover a las autoridades locales a adoptar las medidas que sean necesarias para que todo celular activado esté asociado a una codificación real y a una persona comprometida en un contrato en cualquiera de las modalidades que ofrecen las empresas telefónicas. El plagio de códigos en la raíz del sistema operativo de los celulares parece un ingrediente nuevo o que no había sido detectado aquí.

Es necesario llegar hasta las últimas ramificaciones de estas operaciones. No debe ser posible activar teléfonos alterados de esta manera, y por eso deben crearse los filtros necesarios para impedirlo. De ser posible, hay que detectar los aparatos robados y alterados que puedan estar en servicio y adoptar las medidas pertinentes en cada caso.

Guerra contra la roya del café

El café es uno de nuestros más provechosos renglones tradicionales de exportación, y ese hecho justifica que hagamos todos los esfuerzos necesarios para tratar de librar este producto de la grave amenaza que significa la roya para nuestro país y Centroamérica. La magnitud del problema es tal, que la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha decidido invertir recursos durante los próximos dos años para atacar la roya.

Las autoridades agrícolas locales deben insistir en que los productores se ciñan a las mejores prácticas de protección contra la roya y que tengan fácil acceso a los productos efectivos contra la enfermedad. Tengamos en cuenta que este hongo ya causó, entre 2012 y 2013, pérdidas cercanas a los 550 millones de dólares en Centroamérica y la merma de 441.000 puestos de trabajo, según cálculos de la Organización Internacional del Café (OIC).

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