Así sienten y lloran los dominicanos la muerte Kobe Bryant; el dolor alcanza hasta a los anti-Kobe

Así sienten y lloran los dominicanos la muerte Kobe Bryant; el dolor alcanza hasta a los anti-Kobe

Santo Domingo RD

“Pensé que era mentira. Me tuve que despegar de la computadora y dar dos vueltas. Seguí indagando los detalles, había pasado media hora y todavía estaba esperando que fuera una noticia falsa, porque en las redes matan personalidades a cada rato”, esa fue la primera reacción de Javier Flores, un joven de 24 años que se enteró trabajando que Kobe Bryant, su ídolo en basquetbol, había muerto en un accidente aéreo.

Los dominicanos, sobre todo jóvenes, sienten la muerte de Kobe como si fuera un familiar, dicen que no estaban listos para su partida, y menos con su hija. La esperanza de todos era que tratara de un «fake news».

“Yo creo que lloré como si fuera un familiar mío y más después al enterarme que su niña Gianna también murió, fue un desastre, siguió narrando Javier Flores, quien es fanático de Los Lakers, y en un 80 %  lo atribuye a  Kobe, porque para  él “era único”.   

Todos, en los que me incluyo, hemos sido impactados con la tragedia. Yo había concluido mi jordana laboral en el periódico y me encontraba en un supermercado de la capital. Al ver el grupo de WhatsApp de Listín Diario me entero de la muerte de Kobe y en alta voz grito: «Dios, murió Kobe Bryant… murió». Sin darme cuenta que le dañaría el domingo a un joven que estaba a mi lado. Él me pregunta: «¿Señora, qué es lo que usted dice, usted está loca?, le digo dame un momento, y cuando llamo al decano de los dominicanos, mi compañera Carolina Pichardo lo confirma y me da detalles.

Al joven, de no más de 25 años, le brotaron lágrimas y llamó a otra persona por teléfono, donde se le escuchaba decir: «Qué dolor, qué dolor, no puede ser”.

Los cajeros y otros empleados del supermercado también lamentaban la noticia.

Otro testimonio de dolor

Antonio Almonte (Kuki) en deporte siempre está bien documentado.  Fanático del Licey, en béisbol y en basquetbol sus ídolos son Lebron James y Kobe Bryant. Ayer lloró la muerte de Kobe y la tristeza no se le ha quitado.

 “Ayer me recordé cuando se retiró de la NBA, él dijo que se retiraba porque su mente y su alma estaban bien, pero su cuerpo le decían que se retire. Esas palabras me llegaron al alma, porque se retiraba de la NBA, pero quedaba su cuerpo, su legado y uno lo tenía vivo, ahora con su partida inesperada no tenemos su cuerpo, solo los recuerdos y sus palabras”, expresó.  

Kuki quería tener frescos los recuerdos de Kobe: “Anoche vi documentales en YouTube, su último juego de la despedida en 2016 cuando encestó 60 puntos, quise recrear su hazaña y no pude contener las lágrimas, sobre todo al ver a su hija que siempre estaba con él, celebraba todas las hazañas de su padre, le seguía los pasos y se fueron juntos, es triste. Pero nos queda su legado. Siempre lo amaremos”.

Hasta los anti-Kobe lloran su partida

El trabajo de Kobe Bryant, su desempeño en la cacha donde obtuvo cinco campeonatos de la NBA y luego de su retiro, y el apego a su familia hacen que aun los que se consideran anti-Kobe, como Roberto Polanco, sientan su partida como un amigo de infancia o un pariente.

“Yo soy ‘anti-Kobe’, anti-Kobe, o sea cuando Kobe jugaba, para mí era uno de los mejores, pero no me gustaba su tipo de juego porque era el tipo de héroe que tenía que ser él, pero el tipo era tan trabajador que no le dejaba lo suyo a otro, era él meter o fallar, y a mí no me gustaba ese juego. Siempre tenía una estrella en contra, pero a mí me ha dolido su muerte como si fuera un amigo de infancia, como si fuera un familiar, porque tu sabe lo que es un tipo que a ti te puede o no gustar su forma de jugar, pero debe reconocer que toda su vida lo único que hizo fue trabajar, entonces después dedicado a su familia. Ese tipo fue un ejemplo dentro y fuera de la cancha,  ganó mucho dinero, muchos méritos, muchos títulos y era el primero que llegaba a trabajar. Que muriera de esa manera cuando va apoyar a su hija de 13 años es algo muy triste”, cuentó Polanco.

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